Home Enfoques Alhambra Nievas: “Mi objetivo es ayudar a que el rugby español siga...

Alhambra Nievas en la entrega de los World Rugby Awards Foto: cedida por la entrevistada

Alhambra Nievas en la entrega de los World Rugby Awards Foto: cedida por la entrevistada

Granada asciende a lo más alto del rugby gracias a Alhambra Nievas. La granadina, graduada en Telecomunicaciones, comenzó su carrera como jugadora de rugby en el año 2002. Pronto destacó y sus actuaciones le permitieron llegar a disputar un Seis Naciones con la selección femenina. Sin embargo, en 2006 decidió dar un cambio radical a su rol en el rugby y se adentró en el arbitraje. Hoy, diez años después, su nombre está grabado en la historia del rugby al haber resultado premiada por la World Rugby como mejor árbitro del mundo en 2016. Por si no fuera esto suficiente, también ha recibido este año la Medalla de Bronce al Mérito Deportivo y se ha convertido en la primera mujer asistente en un Test Match masculino.

El rugby español ha experimentado una notable evolución en los últimos años, sobretodo en su sección femenina. Sin embargo no consigue establecerse como un deporte popular en nuestro país. ¿A qué piensas que se debe?

Fundamentalmente a que el fútbol acapara el 95% de recursos, visibilidad y estructura profesional. El 5% restante se reparte entre el resto de deportes por lo que el rugby es prácticamente invisible en nuestra sociedad. Es cierto que, en el último año, ha habido muchas señales de mejora, pero debemos seguir trabajando duro para poder desarrollarnos de forma profesional y aspirar a estar en el primer nivel del rugby internacional.

¿Piensas que hay falta de apoyo económico al rugby?

Totalmente. De nuevo, la mayoría de recursos van enfocados a desarrollar el fútbol, porque, además de ser el deporte nacional, es un negocio que da mucho dinero en nuestro país. Es realmente difícil para el resto de deportes minoritarios poder desarrollarse sin el apoyo de instituciones, empresas y patrocinadores. Para el rugby, siendo honesta, solo con las migajas del fútbol, supondría una gran diferencia.

Continuando con el progreso del rugby en España, el pasado 17 de abril, la final de la Copa del Rey consiguió llenar el José Zorrilla de Valladolid, ¿se puede considerar como un hecho clave en el devenir de este deporte en España en cuanto a popularidad y apoyo?

Fue un momento importante con mucha repercusión, especialmente fuera de España. Generó cierta confianza. Pero si no aprovechamos esa inercia y gestionamos bien este momento dulce, puede quedarse todo en flor de un día. Ojalá sepamos coger este tren ya que hemos perdido otros en el pasado.

Adentrándonos un poco más en el apartado femenino, ¿piensas que alguna vez se terminará con la lacra del sexismo en el deporte?

Pues sonará utópico y sé que mi generación será difícil que lo veamos, pero tengo la esperanza que un día se hable de personas y no de sexos, del trabajo, rendimiento y sacrificio que ponen, no sólo en el ámbito deportivo, si no en el laboral y socialmente. Será difícil, pero ojalá se vayan dando pasos para hacerlo algo natural y sensato. La verdad que sigo sorprendiéndome cuando me preguntan si es más difícil arbitrar hombres por el hecho de ser una mujer… Debemos hacer un cambio de mentalidad y, por supuesto, generar un marco de oportunidades que lo propicien.

Has tenido la oportunidad de disfrutar del rugby en distintos lugares del mundo, véase la final de Río como ejemplo. ¿Se le da en el extranjero más importancia al rugby femenino, y al deporte en su sección femenina en general, que en España?

Creo que en España el rugby femenino está muy valorado y nuestras chicas, con su sacrificio personal de muchos años, se lo han ganado, aunque, como hemos hablado antes, necesitamos un mayor apoyo desde varios frentes para poder tener una estructura profesional que permita desarrollarlo al igual que ocurre en otros países de primer nivel rugbísticos. A nivel internacional, el rugby femenino está creciendo pero nosotras estamos en todas las competiciones de máximo nivel, por lo que es claro que hemos cogido ese tren y no vamos a soltarlo.

Dejando de lado un poco el rugby en general, tú te defines en Twitter como “rugbera y apasionada del deporte”. ¿De dónde viene esta afición al rugby?

Siempre he sido muy deportista y, cuando me fui a estudiar a Málaga, a la universidad, me hablaron de un equipo de rugby. Me generó mucha curiosidad porque nunca había escuchado acerca de él, así que probé. Desde el primer día me enganché y aquí sigo.

¿Qué lleva a una jugadora de rugby a la que le va bastante bien, llegando, incluso, a disputar un Seis Naciones, al lado casi antagónico, al arbitraje?

Durante bastante tiempo jugaba y arbitraba, dándole prioridad a jugar. A raíz de ascender a nacional y dejar de ir con la selección española, mi compromiso con el arbitraje aumentó y, finalmente, cuando llegó la oportunidad de ascender a División de Honor y torneos internacionales, tuve que elegir. Sabía que quizás el tren no pasaría dos veces, así que decidí colgar las botas momentáneamente, porque algún día volveré a jugar (tengo un pacto con mi equipo).

¿Hay respeto en el rugby a los árbitros?

Sí, lo hay. El respeto es uno de los valores en los que se basa el rugby y todos nos preocupamos de mantener su esencia. A veces hay situaciones difíciles, pero son puntuales.

Una pregunta casi obligada, por desgracia en los tiempos que corren, vuelve a tener relación con el tema del sexismo. ¿Has sufrido algún tipo de insulto o agresión de cualquier tipo por el hecho de ser mujer a lo largo de tu carrera?

De nuevo, de forma aislada alguna más, pero me siento muy respetada como árbitro, sin distinguir que soy una mujer. Se me valora por mi trabajo y rendimiento dentro del campo.

Debut Olímpico en Río, arbitras la final de los juegos de rugby 7, premio a la mejor árbitro del mundo por la World Rugby, medalla de bronce de la Real Orden del Mérito Deportivo y te conviertes en la primera mujer asistente en un Test Match masculino, ¿se puede decir que 2016 ha sido tu año?

Difícil decir que no. Este 2016 ha sido de ensueño… No puedo pedir más.

¿Cuál ha sido tu mejor experiencia en el rugby?

He tenido, afortunadamente, muchos buenos momentos, pero me quedo con la final de los JJOO porque unió muchas cosas, mucho trabajo, ilusión y amor por este deporte.

¿Qué fue peor: caer eliminadas del Seis Naciones o quedarte a las puertas del mismo galardón que te ha otorgado la World Rugby este año?

Sin dudarlo, cuando nos dejaron fuera del 6 Naciones por una decisión meramente política. Fue un momento muy duro. Aun así no bajamos los brazos, en el siguiente mundial dejamos fuera a Escocia e Italia que sí juegan el torneo 6 Naciones y, hace tan sólo dos días, hemos vuelto a eliminar a Escocia consiguiendo la última plaza para el Mundial 2017 de Irlanda, tras un proceso de clasificación aún más difícil para nosotras. Deberían revisar el sistema cerrado de esta competición europea, a todas luces injusta para nuestro país, que ha demostrado un mejor desarrollo y rendimiento a nivel internacional que otros países de tradición rugbística.

¿Te consideras un ejemplo para el deporte femenino?

La verdad que no lo pienso mucho, pero es cierto que muchas chicas se están acercando al arbitraje en los últimos años. Mi objetivo es hacer lo mejor que pueda mi trabajo, ayudar a que el rugby español siga creciendo… Si estoy aportando un granito de arena a ello, soy feliz.

¿Echas en falta algún homenaje de tu ciudad natal?

No pienso en esas cosas. Estoy muy agradecida del cariño que he recibido en todo este tiempo, especialmente en las últimas semanas con este boom, pero no espero nada en concreto, si vienen, las disfruto, prefiero mantener un pensamiento positivo con todo lo que está pasando y no buscar “pegas”.

Has expresado en varias entrevistas tu deseo de ser madre. ¿Crees que se puede compaginar el arbitraje con la vida familiar?

Es una decisión muy personal, pero creo que, en mi caso, una vez que decida ser madre, no creo que siga arbitrando a máximo nivel porque es una exigencia muy alta y tendría que pasar mucho tiempo alejada de mi familia. Pero no descarto seguir haciendo otras funciones dentro del mundo del deporte.

Por último, los jóvenes son mayoría entre nuestros lectores y, quién sabe si alguno o alguna de ellos está planteándose entrar en el mundo del rugby como jugador o como árbitro. ¿Qué consejo darías a todos esos jóvenes que comienzan en este mundo o que dudan si hacerlo?

Que luchen por su pasión, si es el rugby, pues adelante. Van a descubrir mucho más que un deporte. Somos una familia donde la victoria no vale a cualquier precio, mantenemos nuestros valores, nos apoyamos y disfrutamos juntos, dentro y fuera del campo… No se arrepentirán de unirse la gran familia del Rugby.

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