Home Gran Angular Artículos De padre a hija: «Estás más perdida que el barco del arroz»

“Estás más perdida que el barco del arroz”, esta es la frase que tantas veces escuché en mi niñez y repetí cuando crecí. De pequeña le pregunté a mi padre qué significaba y me dijo que se refiere a una persona que no sabe nada sobre algo. También me dijeron años después que se refería a una persona de la que no se sabe nada desde hace tiempo.

barco del arroz

Foto: Vidar Nordli-Mathisen para Unsplash

Estas definiciones lograron calmar mi curiosidad durante varios años. Cuando llegué a bachiller y me empezaron a preguntar qué quería estudiar comencé a usar este popular dicho para de manera irónica, justificar que no sabía qué quería hacer con mi vida. Comenzar a usarlo me hizo volver a replantearme su uso más allá de su significado y quise saber su origen.

Empecé preguntando a mi padre que me comentó vagamente que provenía de un barco con un gran cargamento de arroz a bordo, para repartirlo en España que sufría una crisis de hambruna tras la guerra civil. Quise saber también cuál fue su lugar de origen pero mientras que él me decía que era de Málaga, mi tía afirmaba que venía de Cádiz, y a mi vecina solo le faltó poner la mano en el fuego al decir que el barco del arroz fue una invención para calmar a la población, ahí fue cuando decidí ponerme manos a la obra e investigar este curioso y conocido dicho.

Distintas versiones de la misma historia

Nada más empezar me di cuenta de que solo había dos cosas en común en las diferentes versiones de la historia, la primera que el barco nunca llegó y la segunda que las dos se remontan a la segunda mitad del siglo XX. Para entender porque un barco cargado de arroz, fue mandado a nuestras costas tenemos que parar y mirar lo que sucedía en la historia en ese periodo de tiempo.

En todos los territorios y naciones del mundo sucede en cualquier época de la historia que cuando se pone fin a una guerra, en este caso la Guerra Civil española, pierde la humanidad y gana la miseria. Parece una norma no escrita pero que siempre se cumple. La España de 1936 poco tenía que ver con la de 1939, el país pasó una hambruna que no es lo mismo que un periodo de hambre, ya que según la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, una hambruna es una carencia grave de alimentos, que afecta a un área geográfica grande o a un gran grupo de personas y la consecuencia es la muerte por falta de nutrientes y vitaminas que es acompañada por una grave desnutrición o malnutrición.

Sabiendo ya qué sucedía en España durante los años cuarenta, que es en el periodo en el que se cree que apareció ese dicho, al navegar un poco por internet rápidamente descarté la posibilidad de que el conocido como barco del arroz hubiese sido únicamente un invento para calmar la desesperación por conseguir comida de la población, dado que esta historia solo existe del boca a boca. Con la curiosidad en las manos le pregunté a mi vecina Encarna una señora de 90 años que recuerda cómo incluso sus padres cruzaban por la Dehesa, un monte de mi pueblo por el que se llegaba a Málaga, ruta que fue la que utilizaron los republicanos cuando huyeron de aquella ciudad.

Sea cierta o no la historia, la verdad es la que ellos creían creer, y aparejando a las bestias cargadas de sacos y morrales vacíos para traerlos llenos del prometido arroz. Sea real o fruto de la propaganda franquista lograron así que un día todo el mundo hablase de este barco que iba a atracar en el puerto malagueño, gaditano o remontar el Guadalquivir para llegar a Sevilla, dependiendo de quién cuente la historia el barco tenía un destino diferente, para salvar así a España de la hambruna en la que se encontraba.

Mas cuando el barco no llegó, se dice que los altos cargos alegaron que el barco se había hundido y que ni la tripulación ni el cargamento se había salvado. La versión más conocida del motivopor el cual no llegó es por una enfermedad que mató a toda la tripulación, pero no se especifica qué mal fue. Pero al investigar las otras versiones decidí dejarla como leyenda de pueblo.

La versión de Málaga se basa en el barco el Delfín que era un vapor de 80 metros de eslora. Este barco ya tenía su historia detrás pues durante el golpe de estado del 36 y amarrado en el puerto de Málaga, se llegó a convertir en un buque-prisión. Así permaneció hasta el 31 de julio de ese mismo año, en el que se desocupo a los presos y se hizo a la mar en la mañana del 30 de enero de 1931, mientras llevaba un cargamento de aceite, harina, bacalao y se cree que también lentejas.  Lo curioso aquí es que el barco no llevaba arroz, se divisaron unos hidroaviones de la AS-88 de Melilla y submarinos italianos, que intentaron atacar al Delfín lanzando un torpedo. El intento fue fallido al no salir el torpedo y en el segundo intento este cayó al agua fallando nuevamente.

El capitán del buque percibió los ataques y puso rumbo a tierra para embarrancar el vapor, esto sucedió minutos después. La tripulación llegó a tierra en barcos salvavidas. Una vez alejado el peligro, la tripulación volvió a la embarcación para intentar ponerla en marcha por sus propios medios, pero nuevamente aparecieron los hidroaviones y regresaron a tierra donde la tripulación se negó a volver al buque.

Durante la noche del 31 de enero un submarino de origen desconocido, que tiempo después se supo que era italiano, lanzó un torpedo al buque que lo hundió finalmente. El 2 de febrero la escuadrilla de la AS-88 de Melilla lanzó dos bombas en el Delfín que continuaba encallado frente a Torrox, logrando así que causó un importante vertido de aceite que dio lugar a la playa de Calaceite. Lo que más curioso me parece fue que el Delfín todavía continúa allí encallado y es uno de los principales atractivos turísticos para los submarinistas.

En otras versiones más conocidas coinciden en que el barco se llamaba el Alcatraz y fue un envío de Argentina a España por parte de Eva Perón, para ayudar con la hambruna en la que el país se encontraba sumergida tras la Guerra Civil. Se dice que el fin de este buque fue debido a la marea baja,  que hizo que el barco quedase encallado provocando vías de agua y su hundimiento. El arroz comenzó a inflarse con el agua del mar al punto de abollar las puertas metálicas que lo guardaban.

Otra historia con el mismo final pero que se desarrolla más adelante se data el 27 de febrero de 1994, salvo que este barco procedía de Bangkok. Se trataba de un buque llamado el Weisshorn que iba de camino a adentrarse a el río Guadalquivir con destino al puerto de Sevilla, pero a la altura de Chipiona encalló y jamás llegó a puerto.

Tras leer e investigar las diferentes leyendas que circulan alrededor de este popular dicho, todavía no puedo decidir qué historia me resulta más real pues depende de como se mire. Una puede resultar más verídica que la anterior y que la única verdad es la esperanza de la gente por la llegada del barco. La inquietud de esta tragicomedia es que, tras conocer la leyenda, uno continúa teniendo la sensación de que estamos tan perdidos como el barco del arroz.

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