Home Enfoques José Callejas: «Lo realmente importante de este trabajo es contar las historias”

José Antonio Callejas Delgado es un profesional de la comunicación audiovisual que ha dedicado su vida a poner imagen a las historias que suceden en el mundo día tras día. A través de esta entrevista, ha compartido las experiencias de un trabajo bonito a la par que peligroso.

José Callejas

José Callejas en una imagen de su archivo personal

 

¿Siempre has tenido claro que te querías dedicar a esto?

Sí, eso lo he tenido muy claro siempre, desde que vi mi primera cámara no he parado de interesarme por la imagen, la fotografía y la tecnología, eso sí, más que por la parte técnica, por lo humano, lo que transmites y lo que comunicas a través de los planos, de los ángulos y de la edición.

¿Cuánto llevas trabajando en esto?

A los 14 años empecé a estudiar la rama en la que trabajo ahora mismo que es la de imagen y sonido. Siendo un chaval prácticamente me llegó mi primera oferta, que fue para hacerme cámara en el estrecho de Gibraltar, precisamente que está ahora en auge el tema de la inmigración. Me tocó vivir la aventura de ser cámara ENG para informativos Telecinco y ahí es donde empecé a descubrir que lo que me gustaba era esa parte social que tiene el reporterismo, más que otras ramas como pueden ser el cine u otro formato distinto, y me fui especializando en eso.

Empecé con Gibraltar y luego fui traspasando fronteras gracias a la oportunidad que me brindó Telecinco, que me llamó para cubrir la Guerra de los Balcanes en el 98. A partir de ahí empieza una vorágine en la que voy de conflicto en conflicto intentando captar el drama de esos movimientos migratorios, las guerras que hay en diferentes países, Kosovo, Yugoslavia, Sierra leona, etc.

 ¿Qué se siente siendo reportero de guerra? ¿Cómo se vive esa experiencia?

Tengo que decir que cuando te mandan a un sitio así sientes incertidumbre a lo que puede venir más que nada, pero miedo no. Al final es tú trabajo y no lo consideras tan peligroso desde el aspecto de que puedes perder la vida en cualquier momento y cualquier situación. Cuando uno está vivo, puede morirse. Si tienes miedo de ir a un sitio no vas. Por ejemplo, cuando mataron a Bin Laden, lo primero que me dicen es que en 24h tenía que estar en Pakistán. En ese momento te mueve la aventura y el grabar unas imágenes que en aquel momento dieron la vuelta al mundo. Fue mi retransmisión de hecho, la que pincharon desde la mayoría de televisiones a nivel internacional, BBC, CNN, etc.

Pero en sí el miedo no es un factor diferencial, es cierto que te ves rodeado de armas, pero nadie te mata. Una situación que impacta mucho son los bombardeos, porque no las ves venir, las bombas te bloquean, ver cómo caen edificios y mueren personas siempre es duro. Y no es que estemos hechos de otra madera como dice la gente, es simplemente que el ser humano reacciona así, tampoco analiza mucho los riesgos. Como digo vamos a hacer nuestro trabajo que no es fácil, tenemos que cubrirnos, vamos siempre con chaleco antibalas, el peligro está ahí pero como está en cualquier otro sitio.

 El riesgo existe, no hay más que ver lo que les pasó a tus compañeros David Beriain y Roberto Fraile hace poco.

Estoy seguro de que ellos sabían el riesgo que corrían, aunque realmente tampoco fueron a una zona que se plantease de alto riesgo como puede ser un país en guerra. Tuvieron la mala suerte de encontrarse con un grupo terrorista, pero ya digo, era un reportaje de caza furtiva, no iban a una zona especialmente conflictiva.

Y digo mala suerte porque yo por ejemplo estuve en la frontera de Tegucigalpa que es uno de los sitios más peligrosos del mundo y no me pasó nada. Pero claro siendo cámara eres un objetivo, el mero hecho de llevar un equipo tan caro te pone una diana en la nuca, luego siempre llevamos mucho dinero encima, te estoy hablando de unos 30 o 40 mil dólares en mi caso. Ya no sólo para cubrir gastos sino por si en algún momento pasa algo poner el dinero encima de la mesa y que te liberen. Eso funciona así, en cualquier momento te para un ladrón y te puede matar.

Me comentabas que has estado en sitios muy peligrosos como Tegucigalpa, ¿ha habido alguna ocasión en la que hayas temido por tu vida al punto de pensar que no ibas a contarlo?

Si me pongo a contarte situaciones así no acabamos, pero como no me pasaba nada pues repetía. Sí que he tenido situaciones complicadas como en el Cairo, cuando vinieron a quemar el edificio con nosotros dentro. Parece un poco un chiste, pero nos salvamos porque mientras ellos subían por las escaleras a buscarnos nosotros estábamos bajando por el ascensor. Al final todo quedó en un susto. Otro caso fue una bomba que nos cayó muy cerca en Beirut, nosotros estábamos cubriendo el conflicto entre Israel y Palestina. Tengo que reconocer que cuando los F-18 empezaron a bombardear la zona sí que pasé un poco de miedo, al final estaban cayendo bombas en el hotel de al lado de nuestro edificio. Me quedé paralizado.

 Una vida de película, de la que ya te has alejado un poco, ¿a qué te dedicas actualmente?

Pues hará unos 5 años de un atentado terrorista que hubo en Túnez, me mandaron a cubrirlo y eso fue lo último que hice de ese estilo. Después de eso me llamaron para cubrir la televisión municipal de Granada y no me lo pensé dos veces porque ya tenía ganas de estabilizarme. Cuando estás viajando 12 años a este ritmo a veces llegas a pensar que no vas a volver. Y ya aquí con la familia y todo pues estoy un poco más relajado.

 Ya que mencionas la familia, ¿cómo llevaban que tuvieses un trabajo tan peligroso?

Pues muy mal porque al final los que sufren son los que se quedan en casa. Realmente yo cuando iba a trabajar para mí era una aventura y me lo pasaba como un niño. Puede sonar un poco frívolo el decir que me divierte ir a un sitio así, pero a mí me hacía feliz. Luego la responsabilidad social de grabar unas imágenes que sabes que van a hacer mella en la población y ver cómo eres parte de la historia te da alas. Pero los que se quedan en casa, como preguntabas, sufren porque están viendo imágenes en directo de carga terrorífica y saben que estás allí.

¿Cómo afrontas el poco reconocimiento tanto económico como social?

A ver está bien que te reconozcan tu trabajo, pero no es algo importante. Cuando me llamaba mi jefe yo no sabía si lo hacía porque realmente era bueno o porque estaba loco. Yo creo que más bien lo segundo porque siempre que me decían de ir a un destino yo era el primero que estaba allí. En relación a lo económico sí es verdad que el reporterismo no está muy bien pagado, pero yo solo buscaba hacer un buen trabajo y tener mi sueldo a fin de mes. Lo realmente importante de este trabajo es contar las historias.

¿Cómo ves el panorama del periodismo actual? ¿Ha cambiado mucho desde que empezaste?

Sí ha cambiado, a nivel internacional más, porque ya parece ser que las grandes empresas de medios de comunicación no quieren correr el riesgo de mandar a sus reporteros a sitios complicados. Pasa que el mundo se ha quedado sin esa visión de lo que está ocurriendo. Vivimos en una burbuja donde no nos enteramos ni de la mitad de las cosas que pasan.

También es cierto que se ahorra mucho dinero, pero pierdes un poco la visión de tu línea editorial, ya no tienes criterio a la hora de informar.

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