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Foto: Marcus Winkler para Unsplash

En la sociedad actual sigue existiendo el machismo. Un machismo cada vez más dañino y oculto. Desde las víctimas de violencia de género hasta las normas de vestimenta escolares para los alumnos. Hemos cometido el error de normalizar una situación que deberíamos haber neutralizado hace tiempo.

En España ha habido 35 muertes por causas de violencia de género en lo que llevamos de año, y un total de 1.068 desde que empezaron a contabilizarlas en 2003. La violencia de género afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque en su mayoría las más afectadas sean las mujeres.

Es importante destacar la diferencia entre dos conceptos existentes actualmente: violencia de género y violencia intrafamiliar. Lo cierto es que mucha gente confunde ambos conceptos, ya que atribuyen la violencia de género única y exclusivamente a la mujer, lo cual es un error. La violencia de género, tal y como se indica, es una violencia que afecta a ambos géneros, femenino y masculino, en todo tipo de entornos, privados o públicos. Mientras que la violencia intrafamiliar, es aquella que sucede en el ámbito doméstico y dentro del núcleo familiar, puede ser ejercida por un hombre o por una mujer.

Existen mujeres capaces de maltratar a sus parejas de forma hembrista y psicológica, pero no significa que los hombres no puedan maltratar psicológicamente. De hecho, se considera que aquellos hombres que maltratan a las mujeres psicológicamente, son los principales en agredirlas físicamente.

Antiguamente el machismo era aceptado social y culturalmente. Las mujeres maltratadas no hablaban de ello e incluso justificaban dicho maltrato. Algunas de las mujeres que estaban en contra de estas imposiciones sociales e ideológicas fomentaron el feminismo.

Escritoras referentes

El feminismo es un movimiento socio político que proporciona la emancipación de la mujer. Los principales promotores de este movimiento fueron filósofos y escritoras del siglo XVIII que aparecieron durante la Revolución Francesa. Me gustaría destacar a dos escritoras emblemáticas de este movimiento: Marie de Gournay y Olimpia des Gougues.

Marie de Gournay fue una escritora, filóloga, traductora, poeta y filósofa francesa perteneciente a los siglos XVI- XVII. Ella insistía que la educación de niñas y niños era la principal vía para lograr el progreso hacia la igualdad. El título de una de sus obras más conocidas, era “Igualdad de los hombres y de las mujeres”. En esta novela publicada en 1622, lleva a cabo una dura crítica contra el sistema patriarcal, defendiendo así, que las mujeres y los hombres solo se diferencian físicamente y que las mujeres eran totalmente capaces para abordar cuestiones tales como la ciencia, la filosofía o la política.

Por otro lado, tenemos a la escritora francesa Olimpia de Gougues, quien en 1791 escribió la famosa “Declaración de derechos de la mujer y ciudadana”. En este texto critica el contenido de otro texto conocido como uno de los fundamentales para la Revolución Francesa, “Decretos del hombre y del ciudadano”. Este texto fue publicado el 26 de agosto de 1789.

Estas mujeres fueron de las primeras en iniciar una lucha, que durante los sucesivos siglos, otras miles de mujeres continuaron, para disponer en la actualidad, en el mundo occidental, de un gran avance en términos de igualdad, aunque todavía queda recorrido por realizar, y además, ayudar a combatir el machismo en otras regiones del mundo, donde tiene una presencia normalizada, como la teníamos en nuestro entorno siglos atrás.

Hace tan solo 80 años que la mujer puede votar, algo que para aquel entonces suponía un escándalo, al igual que tener mujeres en altos cargos gubernamentales o estratégicos como el ejército.

Una mujer feminista es aquella que ha luchado por una igualdad de derechos y oportunidades con el hombre. Una igualdad que hace muy poco que tenemos, y por increíble que parezca, la mujer a día de hoy se sigue enfrentando a injusticias sociales y económicas. Cada vez son más las personas que emplean micromachismos normalizados en nuestra sociedad, como por ejemplo:

  • Las mujeres tienen que saber andar con tacón.
  • Las mujeres no deben de utilizar palabras malsonantes
  • Las mujeres no saben conducir
  • Las niñas han de llevar falda en el colegio

Estos son unos ejemplos básicos que seguro que alguno de nosotros hemos escuchado o dicho alguna vez.

Hembrismo y feminismo

Actualmente no solo tenemos presente la ideología machista en nuestra sociedad, si no que también ha aparecido una nueva corriente vigente desde hace unos años, el hembrismo.

Tras haber realizado una breve encuesta, con una participación superior a 254 personas, a través de una de las redes sociales más populares hoy en día, y haber obtenido los resultados de hombres y mujeres de diferentes edades y profesiones, he podido constatar que existe bastante confusión entre los términos y significados de hembrismo y el feminismo.

Tan solo un 22% (56 personas) de las personas que han participado han sabido diferenciar ambos términos, en cambio, por otra parte, tenemos un 78% (198 personas) de personas que han demostrado que la confusión de estos términos existe.

Después de buscar en algunos foros afirmaciones hembristas, he podido percibir que algunas de ellas han sido clasificadas como afirmaciones feministas.

Gran parte de la sociedad piensa que el feminismo y el hembrismo son lo mismo. La gran diferencia entre estos términos reside en una radicalización y totalitarismo.

El hembrismo es una corriente ideológica que antepone a la mujer sobre el hombre. Consiste en un ensalzamiento de la figura femenina discriminando al hombre. Todo lo contrario, a lo previamente mencionado del feminismo.

Considero que, si hoy en día hiciéramos más hincapié en la educación, tal y como planteaba Marie de Gournay, existiría una mayor claridad entre estos términos, e incluso podríamos apaciguar la corriente machista que hay entre nosotros a pesar de ser una sociedad avanzada.

Concluyo diciendo que gracias a las personas con la capacidad de ver más allá de los modelos socio políticos de la época, hemos llegado hasta aquí. Un mundo en el que la mujer a parte de ser madre y ama de casa, puede dedicarse a cualquier cosa que desee, puede votar, puede expresarse y puede seguir luchando por esta igualdad para las generaciones venideras.

Ser mujer no es algo de lo que avergonzarse. Ser mujer es algo maravilloso. Ser mujer es sinónimo de valentía, lucha, igualdad y vida. Ser mujer, es poder tener los mismos derechos, libertades y obligaciones que un hombre.

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