Home Gran Angular Artículos Periodismo y Derechos Humanos: Hermanos de sangre

Cartel Periodistas en el Objetivo.

Cartel Periodistas en el Objetivo.

La importancia de una información veraz, independiente de intereses sectarios y fiel a la realidad más compleja aúpan a nuestra sociedad como un conjunto robusto frente a las adversidades con las que nos castiga el incumplimiento de ciertos Derechos Humanos en materia del periodismo.

“La convivencia y la Democracia necesitan un diálogo y el aprendizaje de un uso ético de la información”

Un mensaje tan pragmático como evocador encabezó el discurso de bienvenida de Jorge Bolaños, Decano de la Facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Granada, a la vez que inauguró la Jornada sobre Periodismo y Derechos Humanos celebrada el 27 de abril en la misma. Era un día marcado para el periodismo comprometido, que últimamente encuentra en su propio ejercicio de la libertad la precariedad laboral y presiones de cúpulas informativas que tratan a la información como mercancía y no como un valor. Y es que, como relató Jorge antes de dar voz a los ponentes “las formas de disfrutar la libertad han cambiado. La opresión de sistemas se ha cambiado por la globalización, sus ventajas y sobre todo sus límites.”

José Luis Masegosa, profesor de la Facultad de Comunicación así como director del Proyecto, y Lola Fernández Palenzuela, Secretaria General del Sindicato de Periodistas de Andalucía, trazaron acto seguido las insignias de la Jornada respecto a cómo sensibilizar a la comunidad educativa, conocer los riesgos reales de la labor periodística y lo más importante: transmitir la denuncia de la vulneración de los Derechos Humanos, la cada vez más nula libertad de expresión y la crítica al monopolio mediático proporcionado por la globalización, una deriva de sucesos malogrados que invita a pensar en la trascendencia de la diferenciación de los derechos personales y profesionales. Además, Lola Fernández potenció una reflexión alrededor de la responsabilidad en el periodismo con una perspectiva de género así como de generar una profesión más inclusiva, para lograr unos Derechos Humanos verídicos, como diría Norberto Bobbio, “una síntesis del pasado y una inspiración para el porvenir”.

El rumbo de lo tratado indicó a Cristina Prieto Sánchez, investigadora y Secretaria de Comunicación del SPA, como la encargada de seguir comandando una charla que daba claves a los asistentes acerca de cómo comunicar, saber posicionarse en un conflicto periodístico y sobre todo abogar por la verdad: “Informar es difícil, y elegir el lado de la barrera en el que debes estar es ponerse del lado de los débiles”. El periodismo está sufriendo astadas por doquier, una sentencia que ningún docente de la mesa negó, pero más cierto es aún que el alma de los comunicadores de cuna se aúpa como un revulsivo redentor en el punto álgido de la coyuntura. La motivación de la inclemencia levanta cabezas, aquellas de los que dignifican la profesión, como los galardonados con el Premio Internacional de Periodismo “Julio Anguita Parrado” del SPA, que a posteriori intervinieron en vídeo. Mónica G. Prieto simbolizó el periodismo Freelance, con unas impecables declaraciones que desglosaban milimétricamente el declive de la presencia mediática en zonas de conflicto y el trato despersonalizado y universalista de sucesos muy delicados fundado en la búsqueda de la rentabilidad económica de los grupos mediáticos. El resto de los premiados, como Gervasio Sánchez, Mónica Bernabé, Caddy Adzuba o Eduardo Márquez  también coincidían en tal mensaje lapidario de un occidente insensibilizado y mecanizado, capitán de unas condiciones laborales infrahumanas que paren un mal periodismo y una sociedad donde la vulnerabilidad de los Derechos Humanos es palpable. Como apunta el colombiano Eduardo Márquez “se tiende a dar cobertura de temas escabrosos para sacar rédito propio, pues el morbo y la pornomiseria venden muy bien”.

Como colofón y cierre a la Jornada de mañana, una mesa de debate en torno a la información como un derecho de la ciudadanía ayudó a ampliar miras a los asistentes, pues cada profesional partícipe de la conjetura aportaba una visión diferente en base a su experiencia como docentes y profesionales de la comunicación. El boceto del intercambio de ideas deja claros los desconocimientos y fortalezas de los ciudadanos de a pie, así como las cuestiones éticas con las que se enfrentará un periodista en ciertas situaciones límite de desamparo, pobreza, desesperación y urgencia, pues las barreras que disciernen entre un ejercicio de humanidad y de periodismo a veces deben ser transparentes, al menos para aquellos que confíen en ese futuro digno donde los Derechos Humanos y el Periodismo son hermanos de sangre.

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