Elemental, altibajos y corazón

Es fascinante observar cómo los niños a menudo se entregan a la fantasía de sus futuros, imaginando carreras como médicos, astronautas o atletas. Sin embargo, mi experiencia guarda ciertas similitudes con la del renombrado director David Fincher.

Desde temprana edad, ambos compartíamos un sueño claro: entregarnos por completo al mundo del cine. Nuestros caminos divergen, pero la pasión por el séptimo arte nos une. Mientras Fincher encontró su musa viendo el documental detrás de cámara de Dos hombres y un destino, mi inspiración brotó de una fuente un tanto inusual: el detrás de cámara de Buscando a Nemo, mi película favorita.

Mi anhelo de pequeño por formar parte del engranaje de Pixar Animation Studios es una clara manifestación de la admiración que siento por su dedicación inquebrantable a contar relatos que van más allá de los límites de la animación y el entretenimiento convencional.

Regresar a la oscura sala del cine cada vez que Pixar presenta una nueva película, incluso si eso implica la proyección a las 15:45 horas, como ocurrió con su obra más reciente, Elemental, es mi modo de expresar mi profunda admiración al estudio.

La película cerró el prestigioso Festival de Cannes, y como un apasionado seguidor del cine de animación, tras presenciar esta nueva obra, me dejó con la grata impresión de haber disfrutado de un filme notable.

La dirección de esta película está en manos de Peter Sohn, quien previamente había encabezado la dirección de El viaje de Arlo para Pixar, una cinta que destacaba por su impresionante estética, aunque dejaba entrever cierta carencia de fuerza en su trama.

La película arranca en un universo donde los elementos tienen vida, aunque no se permite que interactúen entre sí. No obstante, la trama adquiere su genuino atractivo cuando dos de estos elementos, Candela (el fuego) y Milo (el agua), desafían esas reglas, forjando una emotiva historia de amor y amistad.

Al contemplar la película, es innegable detectar la influencia de Del Revés. Pixar, sin lugar a dudas, ha demostrado ser maestro en la creación de mundos imaginativos, y este aspecto se convierte en un pilar fundamental en Elemental, indiscutiblemente uno de los aspectos más resaltantes de la película.

Cuando nos adentramos en la exploración de los elementos como protagonistas, esta película no alcanza la misma profundidad ni la brillante inventiva que Del Revés o Soul nos presentaron de manera magistral. No obstante, no se queda rezagada. En cambio, adopta una aproximación más sencilla pero efectiva en su trama.

La película nos ofrece dos mensajes notoriamente definidos, algo que es característico de la marca Disney, subrayando su enfoque inclusivo. Por un lado, nos entrega una metáfora sumamente clara y anticuadamente racista, mostrando cómo los elementos no pueden unirse debido a las restricciones impuestas.

El segundo mensaje nos presenta un retrato convincente de la lucha por la independencia personal en un ambiente familiar opresivo. La familia de Candela, impregnada de un tradicionalismo que busca mantener un control sobre ella, choca con su deseo de seguir su propio camino. Todo esto resuena con la vida del director, donde la familia de Candela se convierte en un reflejo de la suya propia.

Lo que realmente sobresale en la película es su decorado espléndido. El retrato que nos ofrece está cargado de riqueza en diversos aspectos. El diseño visual y las ideas plasmadas en la cinta resultan realmente atractivos.

En lo que se refiere a los chistes, algunos resultan acertados, mientras que otros no terminan de cuajar. Dada su naturaleza de comedia romántica, el humor se vuelve un componente básico. No obstante, lo que impide que la película alcance las alturas de las más destacadas producciones de Pixar es su relativa falta de complejidad en la trama.

En esta película, el espíritu narrativo y la travesía que suelen ser sello distintivo de las obras de este estudio brillan por su ausencia, pero curiosamente no se echan de menos. A pesar de ello, se percibe una carencia de vitalidad en su desarrollo, lo que le impide alcanzar la excelencia y la coloca en un escalón notablemente inferior.

En términos generales, es una película que se disfruta con simpatía. A pesar de su carencia de profundidad en la historia, no llegas a perder el interés, incluso cuando ya conoces la trama de amor que se desarrolla. El desenlace es predecible, y resulta evidente que se habría agradecido un esfuerzo adicional, más aún considerando la presencia de cuatro guionistas involucrados en su concepción.

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