Home PDV Análisis Sant Jordi, el San Valentín catalán

¿No es bonito que te regalen una rosa en muestra de que te consideran una persona valiente y admirable? ¿Y la alegría inmensa que te provoca que te regalen algo tan bonito y peligroso como una rosa?

¿No es un acto de amor puro regalar una flor que simboliza esa pasión hacia las cosas que sientes verdaderas?

Lo han dicho muchos pero me atrevería a decir, que bueno; como el título indica, Sant Jordi es el San Valentín catalán, pero no es un día de los enamorados cualquiera, como el 14 de febrero. Si no el día en que las personas se admiran, dan gracias a tu valentía por tus acciones, por defender lo que crees, por preocuparse por ellos, … Por ser tú.

Una gratitud hacia tu persona que es alabada en muestra de esa famosísima rosa roja la cual tiene una gran leyenda detrás, que hace que prenda ese poderoso significado y que contaré en este artículo.

No obstante, cabe definir que la festividad de Sant Jordi, conocida también como San Jorge. Es una de las celebraciones más destacadas de todo el territorio catalán parlante.

Es celebrada principalmente en Inglaterra, Aragón y Cataluña por ser el patrono de estos mismos. Se trata de celebrar el día del patrón de Cataluña y festejar la tradición basada en el amor y la cultura.

El intercambio de rosas rojas es el acto más representativo que se realiza este 23 de abril. Es uno de los gestos más sinceros y sencillos que se dan en esta significativa fecha, aparte de regalar y comprar libros para celebrar el día del libro.

Vida de San Jorge

Unas rosas que como comenté, tienen una gran historia detrás del por qué son las protagonistas de esta fabulosa festividad, según mi percepción.

Pero antes de contar la leyenda popular más conocida en Cataluña, es necesario poner en contexto quién era San Jorge según su verdadera historia a través testimonios en textos cristianos documentados entre el siglo III Y IV.

San Jorge fue un mártir, una persona que padeció de múltiples sufrimientos, desprecios y acciones mortales hacia su persona a causa de defender sus ideologías. Era un cristiano que defendió su fe hasta tal punto que acabó decapitado.

Apenas hay documentos totalmente certeros de la historia del mártir San Jorge, una historia que además ha sido totalmente eclipsada por su leyenda. Pero pese a las incongruencias en cuanto a algunos datos de su historia, la mayoría de los testimonios coinciden en que San Jorge era un cristiano de Capadocia, oficial del ejército romano. Una persona que ponía por delante de todo su fe, y a consecuencia de ello lo encarcelaron en una mazmorra.

Antes de que lo encarcelaran acusándolo tanto el emperador como los reyes de ser cristiano, distribuyó sus bienes a los pobres.

Una vez encerrado, se le presentó el señor anunciando que él padecería un martirio muy largo. Acto que sucedió además de los tormentos mortales que no acabaron milagrosamente con San Jorge. Un martirio que llegó a su fin decapitando al santo.

Estos valores que se le han atribuido a este santo por su gran sacrificio en defensa de la fe, como su lealtad y fortaleza, han hecho que sea uno de los santos más seguidos y alabados por todo el mundo. Gracias a su historia, el oficial romano ha ido convirtiéndose en un gran referente mundial desde las cruzadas del siglo XII, en cuanto a la defensa de la fe cristiana; comenzando así a expandirse su leyenda e historias donde sale siempre siendo el héroe cristiano. Como el caso por ejemplo de la historia de la toma de la ciudad de Alcoy y la Leyenda del Dragón, que aparecerá en el siglo XIII en un libro del fraile Jacopo de Varazze. Una leyenda que como he comentado anteriormente, es de las más famosas de Cataluña.

Leyenda de Sant Jordi e interpretación simbólica

Según dice la leyenda del dragón, San Jorge/Sant Jordi, es famosamente conocido como un caballero joven imberbe con armadura, montado en un caballo blanco y llevando consigo una bandera blanca con una cruz roja, que a veces sale representada en un escudo que lleva el protagonista para defenderse.

Sant Jordi, llega un día a una ciudad (Montblanc, Tarragona) que se encuentra en graves problemas. Debido a que en esos lares acechaba un enorme dragón verde que escupía llamas de fuego y devoraba animales. Haciendo un auténtico infierno la vida de los ciudadanos, que para hacerlo frente y evitar que la ciudad se quedará sin provisiones para subsistir. Llegaron a un acuerdo con el dragón, en el cual el feroz ser no devoraría más animales y que a partir de esos instantes la ciudad ofrecería al día a un joven como comida, elegido a suerte.

La elegida para ser devorada por el dragón el día que fue Sant Jordi a la ciudad, era la hija del rey. Representada como una joven muy bella, con tez blanca, ojos claros y pelo rubio. Jordi decide salvarla, lucha bravamente con el dragón y lo vence. Salvando así a la joven dama.

Hay relatos de la leyenda que narran que desde entonces el dragón se somete a Jorge como si fuese un animal doméstico. Pero la historia por la que se conoce esta leyenda y da sentido a ese protagonismo hacia las rosas, es que el caballero San Jorge una vez llegó a la ciudad, quedó eclipsado por la belleza de la hija del rey, enamorándose profundamente al instante de ella.

El rey, totalmente devastado lamentando que su hija (comprometida a sacrificarse por el bien de su reino) tuviese que ser devorada por el dragón. Intenta como última opción, llamar a los mejores caballeros de su reino para hacer frente al colosal monstruo.

El caballero que le plantó cara al abominable ser fue Sant Jordi. Que mató al dragón apuñalándolo en el pecho con su larga lanza (algunos dicen que fue con una espada).

La sangre que brotó del pecho del dragón, provocada por la herida mortal causada por el caballero, se transformó en un gran rosal, con rosas de un rojo tan intenso como la sangre. Unas rosas que son la muestra de amor que tiene Sant Jordi por la joven princesa. Unas rosas que podríamos interpretar que son la representación de ese coraje, valor, y compromiso que salieron a flote tanto por parte de la joven princesa como del caballero.

Un caballero que a pesar de no ser de esa ciudad, plantó esa valentía y bondad en querer ayudar a los demás pese a peligrar su vida en el intento. Algo muy digno de alabar debido a que no era común defender los territorios de otras ciudades. El honor y lealtad hacia tu territorio era más importante que ayudar a otros sitios, que además te podían desprestigiar por ser extranjero.

También podríamos decir lo mismo de la joven chica, que pese a poder tener la excusa de ser la hija del rey para librarse de ser devorada por el dragón, antepuso su compromiso con su pueblo sacrificándose si eso era necesario para así intentar proteger lo máximo posible el reino.

Unos seres tan virtuosos y valientes que como recompensa a tan laborioso acto de sacrificio surgió ese rosal tan asombroso. Una planta llena de espinas que significaron esa agonía y sufrimiento, ese dolor que causa esa difícil decisión, que consiguió finalmente ver reflejado esa recompensa de salir vencedores de ese padecimiento en forma de una gran rosa roja. Representando así ese amor, coraje, fuerza, pasión y vida, por el color rojo de la sangre por la cual cobra el sentido de padecer sufrimientos para después apreciar las cosas buenas, las posibles ganancias que podrían salir de aceptar riesgos por tus decisiones.

Y es por eso, que considero que los Sant Jordi son tan especiales, tienen ese espíritu de gratitud hacia los demás representados en esa rosa roja. Un día de tanto color y con tanta esencia que quieras o no te sientes bien viendo bien a los demás. Una gratitud que se intensifica con el intercambio de libros a parte de las maravillosas rosas.

Decidme, qué cosa hay más sincera y que enseñe más el alma de alguien regalándote un pedacito de él, o de ti gracias al poder de un libro. Sumándole lo que significas para los demás cuando te regalan una rosa, o incluso si te lo regalas a ti mismo. (Porque también tú te puedes sentir orgulloso de ti).

Pues eso, no hay nada más verdadero o más enamoradizo que una rosa roja y una buena historia. Feliz Sant Jordi, que muchos libros y rosales ocupen vuestras almas.

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