Home Gran Angular Artículos Una tradición de largo recorrido histórico

Imagen de un Belén. Foto: Pixabay

Restan menos de 20 días para la llegada de una fecha muy especial para toda la comunidad cristiana. La Navidad toca a la puerta de cada uno de los hogares con el objetivo de alegrar a una población que aprovecha esta época para pasar unos días en familia, así como la oportunidad de modificar el decorado de los hogares con la inclusión de numerosas guirnaldas o el ya famoso árbol de navidad bajo el que los Reyes Magos dejan sus regalos. Sin embargo, una de las tradiciones más importantes de la Navidad es la recreación del Portal de Belén.

A pesar de que puede ser una costumbre muy reciente para cada uno de nosotros, lo cierto es que este símbolo cuenta con una gran historia a sus espaldas. Todos conocemos dicha tradición como el Belén, pero lo cierto es que la colocación de múltiples figuras que representan el nacimiento de Jesucristo también se conoce con el nombre de Pesebre, Nacimiento, Misterio o Pasitos.

Según la cronología, la primera vez que se pudo disfrutar de un Belén completo fue en la Nochebuena de 1223, año en el que San Francisco de Asís celebró la Eucaristía del 24 de diciembre en la cueva de Greccio, pueblo italiano en el que se preparó una escenografía que contaba con un pesebre sin niño, un buey y una mula, algo muy lejano a las numerosas figuras que se instalan en la actualidad.

A pesar de la enorme repercusión que tenía la composición de un Belén durante la época navideña, a nuestro país no llegó hasta mediados del siglo XVIII. El precursor de su aparición fue el rey Carlos III de Borbón, el cual promovió la tradición de montar el Pesebre entre la aristocracia española. Finalmente, el pueblo adoptó esta práctica que se extendió por toda España y América Latina, hasta el punto de que hoy en día no se entiende una Navidad sin el montaje de un Portal de Belén en cada uno de los hogares.

Aunque se ha especulado que la primera instalación de un Belén tuvo lugar en Italia, son muchos los países que han adoptado esta tradición como algo propio. A dichos emplazamientos, se unen Portugal, Francia, Alemania, Austria, Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia. Fuera de las fronteras europeas, el Belén también cuenta con numerosos adeptos en Latinoamérica e, incluso, en Estados Unidos, lo que confirma la expansión de una tradición que cada vez va ganando más adeptos.

Es tal la cercanía de la Navidad, que multitud de negocios y grandes entidades empresariales han decidido colocar un Pesebre durante estas fechas tan especiales. El Centro Comercial Nevada, la Fuente de las Batallas o la Sede Central de la Caja Rural son los emplazamientos en los que podemos encontrar un Portal de Belén de enormes dimensiones.  Por tanto, es imposible entender la Navidad sin el núcleo que la sostiene y le da sentido: el Nacimiento de Jesús.

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