Home Entrevistas Vuneo, recolector de sonrisas: «Intento transmitir felicidad»

Enrique ,un madrileño, que pide sonrisas en vez de dinero en la calles de Granada. Foto: Antonio L. Juárez

Enrique ,un madrileño, que pide sonrisas en vez de dinero en la calles de Granada. Foto: Antonio L. Juárez

15 de febrero:  en la puerta del café Suizo de Granada se encuentra Enrique, o Vuneo como también se le conoce. Un joven madrileño con un proyecto interesante entre manos: conseguir que la gente le regale una sonrisa. Afirma que, a su parecer, es lo más bonito que se puede pedir a otra persona y que, si bien no da para vivir, al menos le ayuda a sobrevivir.

¿Qué es lo que te ha motivado a pedir sonrisas?

Darme cuenta de que hay mucha gente que es incapaz de sonreír, principalmente.

¿Podrías contarme cómo surgió esta historia, cómo empezaste?

Todo empezó en una época en la que yo no tenía dinero, ni trabajo, ni un sitio para vivir…me sentía perdido, sin saber bien qué hacer. Estaba en el Barranco del Abogado, un barrio granadino a los pies de la Alhambra, y me di cuenta de que tenía que hacer algo con mi vida. Veía que, a mi alrededor, la gente se sentía mal por mí, y yo quería que la gente se fuese a casa contenta al verme feliz a mí también. Desde entonces intento transmitir felicidad a todo el mundo, para que al ayudarme, piensen que han ayudado a una persona que transmite alegría y positividad.

Tu proyecto tiene influencias de la comunicación, pero también del marketing. ¿Cómo los relacionas?

Simplemente, a día de hoy, toda la economía está basada en valores añadidos a los productos. Es decir, que la gente compra los productos porque se le ha añadido un valor, que en un 90% de los casos, tiene que ver con el bienestar, la comodidad…todo lo que, en mi opinión, se puede reflejar en una sonrisa. Muchas personas compran algo que tal vez no utilicen nunca, solo por el hecho de que le han puesto una buena cara al ofrecérselo, lo que me hace pensar que la gente no quiere ni necesita el producto en sí, sino que busca esa buena cara, esa sonrisa, la amabilidad de otra persona…en definitiva, buscan esa sociabilidad que se está perdiendo en la actualidad.

Todo esto empezó aquí, en Granada. ¿Qué recorrido has seguido después?

De Granada me fui a Madrid, luego volví aquí y estuve en la Alpujarra, concretamente en Órgiva, en una eco-aldea hippie que nació hace 25 años. Después decidí irme a Madrid otra vez, donde perfeccioné la idea y pensé que en vez de pedir una sonrisa, obtenerla y ya está, sería mejor guardarla. Ahora voy siempre con una libreta y un bolígrafo, y cada sonrisa que me ofrecen, la capto y me la guardo.

¿Cuántas sonrisas llevas guardadas?

Aquí en Granada…acabo de llegar y, en cuatro horas más o menos, llevaré 300 o 400 sonrisas.

¿Y cuantas conseguiste en Madrid?

Allí estuve alrededor de mes y medio, desde Navidad, y pude recoger entre 30000 y 40000 sonrisas cada día, en la calle Preciados.

¿Qué tienes pensado hacer después?

Bueno, yo soy nómada, voy viajando por el mundo, y no me gustaría que todas esas sonrisas que me han dado se perdieran o se olvidaran…Algún día las digitalizaré y las subiré a Internet para que la gente las pueda ver con total libertad…tal vez escriba una historia, incluso.

¿Podemos seguir tus pasos en alguna red social?

En Facebook tengo un perfil, pero es muy difícil de encontrar. También me pueden encontrar en Twitter como @vuneo, aunque al estar en la calle no tengo mucho tiempo para las redes sociales, solo las reviso de vez en cuando.

 ¿Tienes algún sitio donde dormir esta noche?

Estaré en una posada, gracias a la ayuda de esa gente que sonríe. Tengo planes de futuro: tengo una novia en Madrid, intentaré montar una empresa o crear una asociación a partir de este proyecto, y seguiré intentando llevar la positividad a otro nivel.

Las sonrisas que ha recolectado Enrique en Granada. Foto: Antonio L. Juárez

Las sonrisas que ha recolectado Enrique en Granada. Foto: Antonio L. Juárez

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